Qué ilusión cuando Lucía de Baballa propuso para este segundo reto de El Club del Tupper, ”Patatas rellenas”, que son tan de mi tierrina. Eso si, yo nunca las había hecho, así que me pareció el momento perfecto.
Con todo preparado, el chef Nicolás y su pinche (yo) nos pusimos manos a la obra, con los ingredientes que verdaderamente son sencillos, cosas que tienes en casa. Las patatas traídas por Marga de Tapia de Casariego, eran ricas ricas.
Ingredientes:
Carne picada: 500 gr. aprox, para 10 patatas
10 patatas medianas, de las buenas, cuanto mejor sea la patata mejor saldrán
1 cebolla picada
1 y media cebolla en gajitos
vino blanco,
avecrem
azafran

Picamos muy fina la cebolla en la Thermomix, y aún así, lloramos y lloramos y lloramos. ¡Cómo lloramos con la cebolla!. Y la pochamos en la sartén mientras vaciamos las patatas, que nos divirtió muchisisismo.

Una vez la cebolla pochada y mientras seguíamos vaciando patatas, añadimos la carne picada a la cebolla. Según avanzaba la receta, mi cocina iba pareciendo un campo de batalla, cosa a la que no está acostumbrada ni ella (la cocina), ni yo!!. Y he aquí un fallo para las no expertas en cocina: no leer la receta antes bien leída, leerla despacio, sino corres el riesgo de que se te acumule el trabajo luego.

La carne está ahora entonces con la cebolla haciéndose, con la intención de que pierda el color rosado y se haga. Lo que pasa es que, en mi caso terminó teniendo un aspecto más bien “cocido”. Creo que el fallo fue que el aceite no estaba suficientemente caliente y estaba a poca velocidad. He aprendido: el aceite debe estar caliente y con un poco de marcha.
Con la cebolla y la carne, rellenamos las patatas. Y una vez rellenas las tapas con uno de los tapones que te sobraron al vaciar, previamente pasados por huevo y harina. Aquí todavia había esperanzas, pues aunque la carne estaba un poco arosada, las patatas tenian su consistencia y buena pinta. Ese día Nico estaba de lo más simpático, y un poco “gamberrillo” y nos reimos un montón. Cada vez que iba a hacer una foto, se metía en medio, así que detrás de esa cara, al fondo fondo veis las patatas rellenas antes de guisarlas. Hasta ahí todo iba relativamente bien.

Pero amigo, llegó la parte de la tartera, o las tarteras simultáneas, y aquí perdí el control!!. En una sartén grande se van pasando las patatas ya rellenas, les das unas vueltas y mientras, en una tartera pones los gajos de cebolla para que vayan dorando…. Se añade la pastilla de avecrem, el azafrán y un chorro de vino blanco. Vas pasando las patatas de la otra sartén a esta tartera y cuando ya estén todas las dejas a fuego bajo unos 30 minutos aproximadamente. Personalmente aquí noté mi falta de experiencia. Total: no me quedó salsa, no se que fue del vinito, se quedó un liquido aceitoso y las cebollas se quemaron… No pongo foto que no estaban para enseñar… Y menos aún viendo las delicatessen de mis compañeras.
Y es aquí cuando Nico me dice: “mamá, ya no podemos volver a cocinar, ¿pedimos pizza?”.

Y llamamos a “los italianos”…
Como siempre decimos, el club del tupper es como la vida misma, y en la vida misma, imagino que existe gente como yo a la que no le salen las patatas rellenas. Si lo vuelvo a intentar y me salen bien, prometo informar. ¡Esto no se puede quedar así!. Enhorabuena a todas mis compañeras, que han superado el reto con creces, y ha habido verdaderas joyas en forma de post.
Maria Cañal